domingo, 24 de mayo de 2009

Mi Aventura de ser Docente


Había egresado de la Normal y estaba ansiosa por tener mi primer grupo y trabajar como maestra, no tuve que esperar mucho porque a los pocos días me dieron mi primer nombramiento en la escuela “Cenobia García”. Muy feliz me dirigí a conocer el plantel, no era fácil llegar porque estaba hasta el pueblo de Santa Rosa Xochiac rumbo al camino al Desierto de los Leones. Recuerdo que fue toda una odisea porque hice más de dos horas de trayecto para llegar al “pueblo” y como toda fuereña empecé a preguntar por la escuela, cuál fue mi sorpresa que la primaria estaba en construcción, así que la escuela estaba provisionalmente en el Centro Social, después de caminar un buen rato, llegué a la primaria. Al llegar me sorprendí al ver los salones prefabricados separados por mamparas...OH DIOS! Nunca me dijeron mis maestros que podíamos trabajar en esas condiciones, sin embargo mi felicidad no se empaño al ver las caritas felices de los niños de cuarto año.

Pasaron los días y el trabajo era cada vez más difícil ya que no había patio para jugar, no se podía practicar deportes, solo habían dos baños, las clases de todos los compañeros se escuchaban en todos los grados confundiéndose las instrucciones y la falta de “control” de muchos maestros, por lo que terminábamos agotados y sin avanzar en el “Programa de Estudio”. Debo aclarar que tres maestros éramos nuevos, dos tenían un año de servicio y el más viejo de todos era el maestro de sexto que tenía cuatro años de antigüedad. Cansados de esta situación decidimos salir de las “aulas” con apoyo de los padres de familia para realizar actividades al aire libre, por ejemplo: los deportes, la danza y diversos juegos los practicábamos en el parque y otras veces hacíamos excursiones al monte. Para realizar estas actividades se tuvo que contar con una organización ya que se planeo que mientras salían unos grupos otros se quedaban a realizar otras actividades dentro del plantel, además los padres de familia y de la comunidad estuvieron colaborando mucho. Fueron tres meses así, de mucha actividad hasta el día de la entrega de la nueva escuela. Los salones los veíamos enormes con grandes ventanas y llenas de macetas con flores, los baños muy bonitos y un gran patio. El mes era diciembre y fuimos con los niños al monte a cortar el árbol de navidad, estábamos muy unidos disfrutábamos todo.

Cuando las clases se normalizaron se presentó un reto mayor, ya no podíamos ir al monte, ni al jardín, ni al zocalito, había que trabajar dentro del aula y la escuela, así que tenía que ser más creativa, dinámica y aprovechar todas las inquietudes de los niños para canalizarlas en un mejor aprendizaje. El año escolar concluyo y ningún alumno reprobó, no por “indicaciones” sino porque el aprendizaje fue mayor que rebasó todo programa de estudio.

Se fusionaron los turnos, algunos maestros se quedaron ahí y otros nos cambiaron del plantel, yo me tuve que ir pero esa fue una de las más grandes experiencias que tuve, difícil al principio y hermosa al final. Gracias a la vida por permitirme vivir estas experiencias y desempolvarlas para que salieran del baúl de los recuerdos y poder compartirlas con todos ustedes.

1 comentario:

  1. hola profesora soy dafne mire esta muy bonita su pagina en esta encontramos las culturas me gusto muxo

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